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El Juego de la OcaPor Antonio de Campos, Tablejero con Real licencia de venta Permítanme vuecencias que me dirija a ucedes como conductor de este adminículo para explicarles las formas y maneras de los entretenimientos de esta corte, que no es otra que la de Felipe IV El grande. Pero perdónenme no me presente todavía, mi nombre es Antonio de Campos, Tablejero, o Tablejillero con Real licencia, que aprendió el oficio de su padre, y este de su abuelo, que mantiene la tradición de mis antepasados que vinieron con el buen emperador Don Carlos. Ejerzo mi profesión en la Villa de Madrid, y entre mis clientes mas ilustres figura el conde de Guadalmedina, como los señores Ybarra, Villaplana y Don Sebastián de Aguirre. Todos me conocen como Campos, y espero que al final lleguemos a los tues, que nos queda mucho que apuntar en estas líneas. Se puede escribir mucho y bien sobre los entretenimientos de esta corte (y villa). Desde los juegos de las criaturas, pasando sobre los juegos de azar, los caballerescos, y sobre todo de mi especialidad, pues así me gano la vida, de los juegos de mesa o tablero. Empezare esta serie de artículos sobre un juego, que aun sin ser conocido por el pueblo llano, si forma parte de las costumbres de esta corte, y los mejores caballeros cuentan con uno para amenizar sus fiestas; sobre todo gusta en extremo a las damas, y es fuente de instrucción y sapiencia para los más jóvenes que ganan conocimientos con sus enseñanzas. No es ni mas ni menos que El Juego de la Oca. Este juego ha entrado en las reuniones, eclipsando en algunos momentos a otros como las Tablas Reales, o el Marro, incluso al Juego del Rey. Según cuenta mi padre, él conoció el citado juego, cuando el Almirante de Castilla, le pidió que reprodujera un juego que había sido regalado a su majestad Felipe II por Francesco de Medicis (el de Florencia) por el año 1576, como manera de aprender sobre la vida, y que no tenemos que olvidar que es un viaje. Cuenta para quien no lo conozca de 63 casillas en forma de espiral, que describen un camino de fortuna e infortunio, desde el inicio al banquete festivo de la meta, que representa la culminación, a buen puerto por otra parte de la misma. Cada jugador cuenta con un peón, que avanza casillas por medio del resultado de un dado, o avanzando de oca en oca, volviendo a tirar de nuevo sin duda simboliza la suerte. Existen casillas especiales, con diferentes resultados, que mejoran o empeoran el camino. Existen rumores, que conozco por mi profesión, que hablan que, en realidad, este juego es de origen pagano, o quizás peor protestante; se cuenta que la Oca es en realidad un símbolo del compañero de las almas en el viaje a los infiernos, y otros dicen que el pasar del oca a oca, es un viaje de la muerte a la reencarnación, pero todo esto lo tiene que estudiar más altas instancias que las de mi persona, que no sea que se fije la Santa en un pobre artesano. En 1587, mi tío, Andrés de Barros, que en gloria esté, creó una versión, la cual aun reproduzco, con el nombre de Filosofía Cortesana, que acompañó de un detallado libro de instrucciones que ayuda a los caballeros en el duro viaje por el mar de la corte. Todas las reglas clásicas de la Oca son aplicadas, pero como ejemplo les indico algunas más:
Si dieren dos jugadores en una casa, se ha de quedar el segundo... Y si da en los bueyes (casilla 4) pasa otras tantas casas delante como puntos echó para llegar allí. Llegado el paso de la esperanza (casilla 15) pasa a la del Privado (casilla 26) pagando un tanto por cada una de las dos, y si da en el pozo del olvido (casilla 32) paga un tanto cada uno de los jugadores y dos en la polla (apuesta en el centro del tablero) para sogas, habiendo estado sin jugar una mano... Existen las casillas: que dirán, falsa amistad, pródigo, mudanza de ministros, adulación, muerte del valedor, fortuna, pensé que, pobreza, suerte, y un sinfín más. Y por si no se han dado cuenta, es un juego de apuestas y polla (pote o bote), que se lleva el que llega primero y exacto al número 63. Tiene mucho que comentar este juego, pero no se lo voy a contar todo, pues soy artesano y debo enseñar mi negocio, más no regalarlo, que para eso tengo fábrica en la calle de Carretas, cerca de la calle Majadericos, al lado del taller de Manuel de Vega, conocido guitarrero, en el que me encontrarán casi todos los días para observar este y otros ejemplares de los cuales podré suministrar. Sean bien hallados, y hasta próxima ocasión, que dios nos guarde muchos años. NotasAnotaciones: toda la información es real y esta extraída de fuentes históricas. Los personajes anotados existieron, excepto Antonio de Campos, que es una invención del que suscribe. Esta variante del juego de la Oca existe, y quizás se pueda reproducir mas adelante. Como aclaración
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webmaster@alferezbalboa.net Contacta con nosotros: maestredecampo@alferezbalboa.netÚltima modificación: 2005-01-02 19:50 |